ALGUNOS ASPECTOS SOBRE LA GESTIÓN Y RESTAURACIÓN DEL ARTE PÚBLICO EN ZARAGOZA

Maria Luisa Grau Tello

Resumen


El Arte público presenta importantes dificultades para su conservación. En primer lugar porque este tipo de piezas están expuestas a todo tipo de agentes de deterioro como resultado de su condición pública y, en segundo lugar, debido a la complejidad en su gestión. Con el fin de garantizar una correcta conservación, es necesario establecer algunos criterios para garantizar una mejor gestión. Este es probablementeel principal problema pendiente sobre arte público.
Zaragoza no es una excepción en este tema. Tenemos un número considerable de obras de arte en el dominio público, pero no hay establecida una política para su conservación. Las competencias respecto a su conservación y curadoria no están claramente establecidas.
Este documento propone dos casos de estudio: La fuente del Buen pastor y el cementerio de Torrero.
La fuente del Buen Pastor es un ejemplo de la dificultad sobre las alegaciones en el interior de la autoridad municipal, para la “custodia” del arte público y la ausencia de una clara gestión. Esta escultura fue realizada por Dionisio Lasuen en 1885 en la plaza principal del matadero municipal previsto en los últimos años del siglo XIX. Este edificio, uno de los ejemplos más importante de la arquitectura industrial en Zaragoza, estuvo en uso hasta la década de 1970. Entonces, la fuente fue trasladada al centro de la ciudad para preservarla de la demolición y de los riesgos que enfrenta el matadero abandonado, que fue reutilizado como centro cívico.
Sin embargo, la fuente ha sufrido, en su nueva ubicación, desde un acto de vandalismo mortal, cuando un grupo de jóvenes se subió encima en 2002 y la escultura del Buen Pastor cayó al suelo: como consecuencia, uno de los delincuentes perdió un brazo, y la escultura se rompió en pedazos. La asociación local de vecinos del distrito del matadero había reclamado su retirada y la devolución del buen Pastor, pero los residentes del Centro de la ciudad querían que la escultura restaurada se mantuviese en su nuevo emplazamiento.
Como resultado, los distintos servicios del Ayuntamiento también participaron, con distintos criterios: los responsables de Asuntos Culturales, Parques y Jardines, y Urbanismo. Por último dos escultores fueron contratados para hacer frente al problema: Alberto Gómez Ascaso restauró la escultura del Buen Pastor, manteniéndola en el interior del antiguo matadero, mientras que la réplica fue encargado a Frank Norton para ubicarla en la parte superior de una nueva fuente en el mismo centro de la plaza.
Nuestro segundo ejemplo es el Cementerio de Torrero, el más importante cementerio de Zaragoza. Hay obras de importantes escultores como Dionisio Lasuen, José Bueno, Buzzi y Gussoni o Enrique Clarasó. Sin embargo, la parte principal de estas piezas presentan un mal estado de conservación, ya que han caído en el olvido, no reciben asistencia pública. Tratamos de presentar esta situación y solicitar la recuperación de este magnífico lugar.


Palabras clave


Zaragoza; Escultura; Arte Público

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