Historial de la revista

OXIMORA surge en 2012 por iniciativa de un grupo de estudiantes del programa de Máster y Doctorado en Ciudadanía y Derechos Humanos de la Universidad de Barcelona.

Nos reuníamos en un seminario organizado por el profesor José Antonio Estévez Araujo en el que elaborábamos trabajos de final de máster y protocolos de investigación para el doctorado. Habíamos coincidido en la clase sobre pensamiento altermundista que José Antonio enseñaba y nos unían temas e intereses afines, pero también aquel malestar que precedió al 15M y que en la universidad estaba muy presente a raíz de la implementación -imposición- del plan Bolonia. Luego de presentados los trabajos el seminario se siguió reuniendo. La primera propuesta de publicación surgió pensando en dar salida a nuestros trabajos de una manera coordinada. Era septiembre de 2010 y la propuesta, como se dice, nunca cuajó, pero se reconvirtió en un proyecto que trascendió la necesidad de publicar nuestras propias cosas para tomar la forma de una revista electrónica que se pusiera al servicio de los demás, otros como nosotros, y gracias a la que pudiéramos tener un medio coherente, epistemológicamente solidario y que aspirara a la calidad y la internacionalidad sin perder la congruencia. A inicios de 2011 -entonces nos reuníamos en el edificio que okupaba la Universitat Lliure La Rimaia en la ronda de Sant Pau- firmamos la primera propuesta a la Universidad de Barcelona: Raúl Cartaya, Javier García Garriga, Eva García Chueca, Silvia Granato, Miguel Mandujano, Giovanni Marazzi, John Fitzgerald Martínez, Jordina Meya, Torben Müller, Julia Nuño de la Rosa y María Luisa Vieta. En distintos puntos del camino se han unido al Comité Editorial Xavi Cava, Alessia Cominato, Jordi Magnet, Marco A. Nuñez y Matías Sampedro.

El nombre de la revista se inspira en la obra de Paco Fernández Buey:

«Oxímoron viene de “oxus” (afilado, agudo, penetrante) y “moros” (tonto, idiota) y es el nombre de una figura literaria consistente en aplicar a una palabra un epíteto que la contradice o parece contradecirla (“luz oscura”, “silencio ensordecedor”, “espontaneidad calculada”, “crecimiento negativo”, etc.). En un mundo posmoderno que ha visto ya cómo todas las grandes palabras del lenguaje político iban siendo deshonradas por la Compañía del Gran Poder (en Occidente y en Oriente, en el Norte y en el Sur) y que ha llegado a identificar “inteligencia” con “espionaje”, oxímoron, como figura literaria, designa ya expresiones sutiles e irónicas que a primera vista pudieran parecer tonterías, pero que no lo son, como no lo fue en otros tiempos el erasmiano elogio de la locura.» (Guía para una globalización alternativa. Otro mundo es posible. Barcelona: Sine Qua Non, pp.151-152.)

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